Carta de Tatiana Danglade Ropero
No se si soy quien, para dedicar unas palabras a Ana, ya
que otras personas la conocían mejor que yo y desde hace más tiempo.
Pero en ocasiones, en muy pocas, diría yo, se encuentra en la vida a una persona, que en poco espacio de tiempo se deja querer y te hace sentir por
su trato, como si la conocieras de siempre.
En este ultimo año hemos sido compañeras y sobre todo amigas.
Como compañera, Ana era el tesón, las ganas de aprender, el gusto por las cosas bien hechas, la tolerancia y sobre todo la
alegría, esa que nos contagiaba y que en especial me contagió a mi en los meses tan duros que me
han tocado vivir.
Hemos aprendido mucho la una de la otra, se ha dejado querer por todos y todos la han querido en cada actividad que planeamos juntas.
Como amiga, sólo puedo decir que era maravillosa, siempre alegre, generosa; la vida sólo nos ha permitido conocernos un tiempo, pero ese tiempo ha sido
un regalo para mí, pues ha llenado muchos vacíos, que la vida te va poniendo.
Sólo espero que yo " la hierbas" como a ella le gustaba llamarme, le
haya hecho tanto bien como el que ella me ha hecho a mi, gracias Ana.
Sólo me resta decir que tanto a Ella como a Víctor, siempre los guardaremos en ese rincón del alma, el más limpio y sagrado, donde el cariño echa
raíces para siempre.
Tatiana.
Carta abierta de D. Salustiano E. Martín Sánchez (Alcalde-Presidente)
De
nuevo la tragedia asola nuestro pueblo por la muerte en accidente de tráfico
del joven y querido matrimonio formado por Víctor Manuel Martín Jiménez y Ana
Encinas. Es la hora de honrar a nuestros muertos y todos los vecinos compartimos
el dolor con sus familiares.
Con
la autoridad que me da el haber vivido recientemente una situación similar, me
vais a permitir que os haga la siguiente reflexión: Ante estas circunstancias
tan brutalmente dolorosas existen tres actitudes.
La
primera es la rebelión contra algo, inclusive contra Dios que lo ah permitido,
es la reacción espontánea ante el sufrimiento. Pero esto no resuelve nada, por
el contrario, no hace sino añadir un mal a otro mal y es fuente de desesperación,
de violencia y de resentimiento.
Otra
sería la resignación, como me doy cuenta de que soy incapaz de cambiar tal
situación me resigno. La tercera actitud es la aceptación, es decir Sí a la
realidad más ruin y más frustrante en el plano humano.
Siempre
habrá sufrimientos irremediables que conviene esforzarse en aceptar con
tranquilidad y esto no es masoquismo, ni gusto por el dolor, sino todo lo
contrario, porque la aceptación de un sufrimiento hace éste más soportable
que la crispación del rechazo.
Yo
os invito familiares, amigos y cuantos estamos desolados por lo ocurrido a
aceptar la realidad, rezar por sus almas y a tenerlos en nuestro recuerdo.
Fdo. Salustiano Enrique Martín Sánchez
Alcalde Presidente.
Carta a una hermana:
Cómo me gustaría saber si podéis ver esta carta para intentar explicaros lo mucho que os echamos de menos y lo importante que erais para nosotros.
Personalmente, nunca había sentido tanto dolor y nunca, algo me había afectado tanto, hasta el punto de cuestionarme si merece creer en algo o vivir para algo.
Siempre creí que Dios premiaba a la “buena gente” con radiarlas de felicidad y darles ese “Don” de gentes que hace que todo el mundo les aprecie, colocando un ángel en el hombro para proteger y hacer más seguro el camino de la vida, pero me equivoqué…porque jamás conocí a mi hermana tan radiante de felicidad, nunca la vi enfadada con nadie y nunca conocí a alguien que disfrutase tanto con lo que hacía y de complacer a todo el mundo como Ella.
Pensé que si era así, era la recompensa de ser “buena gente”, pero me volví a equivocar… porque no se merecía ese final, por eso estoy peleado con Dios.
Algo me quedo de vosotros con orgullo: haber sido el padrino de vuestra boda, algo que me honra de corazón.
Es doloroso levantarse todas las mañanas y no poder contar con vosotros, hacer planes y no poder disfrutar juntos.
Comprobar cómo mis padres lo pasan mal, mi hermano Toñín ya no silba ni se ríe como antes, Marta no para de mentarla, al igual que Rosa de comentar anécdotas y momentos bonitos, hasta mis sobrinos notan su ausencia.
Siento cómo se me ha apagado parte del corazón, no tengo la misma alegría y cada vez que suspiro siento que es un recuerdo suyo y no puedo evitar pensar en Ella.
Lo cierto es que ha dejado un hueco muy grande en nuestra familia, porque Ella era muy grande.
Siempre te tendremos presente, ojalá que donde estés seas, como poco, tan feliz como lo eras aquí.
Os queremos y no os olvidamos.
P. D.: Quiero agradecer de todo corazón todas las muestras de cariño que hemos recibido de todos los familiares y amigos.

Ana:
no sabemos cómo empezar esta carta, porque en realidad no tenemos nada que
decirte, porque tú ya lo sabes todo.
Tampoco
tenemos que explicar, ni demostrar a nadie lo que sentimos las unas por las
otras, porque quien nos conoce, quien de verdad nos conoce, sabe que nuestra
amistad es pura.
Es
una amistad que se forja con los años, no es una amistad de un tiempo para acá,
es una amistad de las de toda la vida en la que llegas a compartir, en algunas
ocasiones, más que con tu familia o seres más allegados. Llegamos a ser todas,
si se puede decir, así como hermanas.
Dicen
que tenemos que recordar los buenos momentos que hemos pasado juntas y asumir lo
sucedido.
Para
recordar todos esos momentos hace falta una eternidad, porque son recuerdos
desde la niñez hasta ahora.
Nosotras
nos quedamos con los recuerdos, pero no lo podemos asumir, porque lo que nos
duele, lo que de verdad nos duele es saber que nos quedaban muchas cosas por
hacer y compartir contigo… y que no va a poder ser.
TUS
AMIGAS.
Carta de Yésica Encinas:
Estas hojas, no penséis
que son sólo papel, tinta y letras.
Porque en ellas hay mucho más.
Hay escritos, mis recuerdos, mi amor.
Mi pena y la esperanza que es lo que me queda,
recordarlos y nunca dejar de amarlos.
Yo no acierto a creer, que mi tía ya se fue.
Era guapa, era lista. era sincera y bromista.
Ángeles que con ella ahora estáis, ya no os aburriréis.
En la tierra habéis dejado la tristeza, la pena y el llanto,
y al cielo os habéis llevado a quienes yo quería tanto.
A mi tío, a mi tía
y a mi prima también quiero,
yo decirles que les quiero.
Que recuerdo que en el pueblo,
lo pasamos estupendo.
Nuestras risas y sus bromas,
todos juntos estuvimos.
¡¡que bonito!! ¡¡que contentos!!
¡¡que alegría!! ¡¡que recuerdos!!
todos juntos en el pueblo.
Una preciosa niña.
con 12 años nada más,
con tristeza me empezó a contar.
Este año 2005 ha empezado muy mal,
pues de golpe he perdido algo que quería de verdad.
No comprendo que es la vida,
ni tampoco el dolor, pero lloro, lloro y lloro y no encuentro la razón .
Un pequeño duendecillo con sus palabras me consoló.
No me llores niña mía mira al cielo, corazón.
Verás en el tres luceros mas brillantes que el sol.
Uno de ellos es tu tía, el otro tu tío es,
y el mas pequeño y juguetón es tu prima ¿no lo ves?
no me llores niña mía, no me llores corazón,
que tus lagrimas pequeña mía,
no te dejan ver el sol.
Yésica Encinas.
Queridos amigos:
Qué difícil resulta explicar con palabras los sentimientos que me invaden y me vapulean hasta dejarme, en algunas ocasiones, extenuada y rota de dolor.
Sí, a mí también se me ha roto el corazón. Un pedacito de él se marchó, así sin más, sin despedirse. Un pedacito rebosante de cariño y amistad. De esa sana y sincera amistad que sin necesidad de palabras te demuestra su apoyo y cariño, pero con ese toque discreto que sólo una persona tan reservada como tú, “Churrete”, sabías tener.
Sé que ese pedacito de corazón está a buen recaudo. No me importa que os lo hayáis llevado, era vuestro.
Mi corazón terminará curándose, pero ese hueco siempre será el vuestro y algún día vosotros mismos lo volveréis a llenar.
¿ Y qué puedo decir de ti, Anita ?
Te recuerdo fresca, vital, rebosante de felicidad, siempre sonriente, siempre abrazada a tu “Vitillo”. Los años que me regalaste me han dejado tan buenos recuerdos que no habrá suficientes años para agotarlos.
Cómo explicar el cariño que habéis dejado, lo profundo de los sentimientos que os unieron a nosotros. Sabéis que siempre os recordaremos y mientras lo hagamos estaréis con nosotros. Los tres os habéis quedado en nuestros corazones, con raíces como puños. Como esos puños que nos golpean a diario recordándonos que esto no es ningún sueño.
|
|
“En la vida hay historias de amor que nunca pueden olvidarse, imborrables momentos de amistad que siempre guarda el corazón”.
|
Que difícil es empezar cualquier carta pero ésta es la más difícil de todas.
Necesito dejar constancia de lo importante que has sido para mi, necesito expresar la relación que tenia contigo porque quiero que todo el mundo sepa que era especial, pero no sólo conmigo, con todo el mundo que estaba a tu alrededor.
Tu eras de esas personas que allá por donde ibas dejabas una huella por tu belleza, tu personalidad, tu alegría y sobre todo por tu forma de reír, por esas carcajadas tan características.
Se que me estas viendo, necesito creer que me ves, si no muchas de mis palabras y mis actos no tendrían sentido.
Es muy típico decir que siempre estabas ahí cuando se te necesitaba pero es que era verdad, si pasaba algún tiempo y no habíamos hablado rápido cogías el teléfono para llamarme y preguntar qué tal estaba; en nuestra última conversación me dijiste que quedásemos para vernos y hablar un rato, aun te espero.
Hace pocos días soñé contigo, me hablabas, me besaste y me diste un abrazo, estabas tan guapa como siempre, me desperté de emoción porque te sentí conmigo y fue real. Muchas noches me acuesto pensando si esa noche podré verte en mis sueños y contarte algunas cosillas, algunas tonterías y reírnos juntas.
Que bonito ha sido verte tan feliz, nunca he conocido a una persona que rebosase de felicidad por los cuatro costados, nunca te enfadabas y odiabas que la gente se enfadase, para mi has sido la mejor defensora de la amistad y del amor.
Te vamos a echar todos de menos, nunca podremos a olvidarnos de ti, es imposible.
Siempre estarás en mi corazón, para toda la vida, algún día me encontrare contigo, estoy segura.